Paisajes

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33- 'Blue Monday'

200,00 €

Acuarela A3

 

   Para la humanidad empezó en 2005 con el intento del psicólogo Cliff Arnall de diseñar una fórmula para calcular cuál es el peor día del año. Para Anselmo, el día que empezó a trabajar en ese edificio monstruoso de cristal.

   La rutina se iniciaba todos los días de la misma manera, con el despertador a las siete en punto. Pero ese lunes, el tercero de enero; la luz de la calle era mas gris, casi transparente por la escarcha en el cristal; la factura de la tarjeta de crédito por los restos de Reyes le seguía amenazando desde la mesilla.
   -Es solo un lunes -se dijo.
   Pero el abrigo pesaba mas de la cuenta antes de ponérselo. Afuera, el viento helado golpeaba las farolas aún encendidas. Al llegar a la oficina, la cafetera estaba rota y el jefe carraspeó desde el fondo del pasillo. Anselmo suspiró, abrió el ordenador y pensó que, al menos, la Tierra seguía girando y aquel lunes, como todos los mitos, también tendría medianoche.

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32- 'La decadencia'

300,00 €

Acuarela A3

 

   -Todo esto no tendría que durar, pero durará siempre. El siempre de los hombres, naturalmente, un siglo, dos siglos...Y luego será distinto, pero peor. Nosotros fuimos los Gatopardos, los leones.         Quienes nos sustituyan serán chacalitos y hienas, y todos, gatopardos, chacales y ovejas, continuaremos creyéndonos la sal de la tierra. Es mas, ni unos ni otros quieren mejorar por la sencilla razón de que creen que son perfectos. Su vanidad es más fuerte que su miseria. Cada intromisión, venga de donde venga, trastorna su delirio de perfección lograda, corre el peligro de turbar su complacida espera de la nada.

   Y a pesar de todo, chacalitos y hienas siempre serán mejores que esos «hombres de honor», cayetanos de mente estrecha que se contonean al andar con el bolsillo derecho de los pantalones siempre abultado, uno de esos cretinos violentos capaces de cometer cualquier barbaridad.

Casi Giuseppe Tomasi di Lampedusa

 

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31- 'La pared'

300,00 €

Acuarela A3

 

   Un pintor buscaba una casa al lado de un rio porque había leido que el fluir de las aguas aviva la imaginación. Buscó, visitó y evaluó parajes diferentes, pero regresó con las manos vacías, sin ni siquiera un boceto.

   Una noche de insomnio habilitó una de las paredes como si fuera un gran lienzo. Sobre aquella pared representó todos los rincones que alguna vez había imaginado, montañas, ríos, bosques…

   Para buscar opiniones invitó a sus íntimos a una fiesta de presentación acompañada de albariños y ribeiros. Al cabo de unas horas quedaban pocas botellas sin abrir y el pintor decidió, para rellenar el hueco, describir aquel paisaje tan complejo y empezó a moverse por los distintos puntos del mismo.

   Cuando se acercó a un estrecho sendero que salía del primer plano y parecía perderse en el espacio, los íntimos vieron como su cuerpo se adentraba en la pared, como avanzaba poco a poco, cada vez mas pequeño y se iba perdiendo a lo lejos. Pronto una curva del sendero lo ocultó a sus ojos. Y al instante desapareció todo el paisaje y quedó el inmenso muro desnudo… El aplauso fue tremendo.

   A la mañana siguiente según las resacas les dejaban despertar preguntaban por el pintor al que no encontraban por ningún lado. Jamás volvieron a verle y decidieron olvidarse de la pared y del pintor… Al fin y al cabo una fiesta si no es salvaje no es una fiesta.

 

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30- 'Cinque Terre'

130,00 €

Acuarela A3

 

   Cinque Terre sabe a pescado frito y limón

   Pueblos que salpican el mar de Liguria de norte a sur: Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore. Todos de colores, aunque predominan el azul del mar y el amarillo del sol. Donde se escuchan decenas de acentos aunque el italiano es el más alto. Allí chorrea la humedad por todo el cuerpo y saben a helados cítricos.

   Todos con su entramado irregular de callejuelas escalonadas que brotan en todas direcciones, donde los niños saltan en una improvisada competición de piruetas. Con casitas bajas de mil y un colores, en las que se abren ventanucos de madera de color verde con cestos de flores blancas y púrpuras. Para acabar en pequeñísimas bahías rocosas a modo de puertos pesqueros y deportivos.

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29- 'La excusa'

200,00 €

Acuarela A3

 

   Cefe y Manu se sentaban cada mañana en una piscifactoría abandonada del Sor. Uno echaba una caña de pescar desgastada mientras el otro observaba en silencio. Un día ese silencio se rompió.

   -Cefe ¿Por qué no pones nunca carnada?.

   -Me he pasado cuarenta años engañando a los peces para poder pagar una hipoteca y dar de comer a mis hijos. Ahora que ellos vuelan solos y la casa es mía, ya no tengo necesidad de mentirle a nadie. Ni siquiera a un pez.

   -¿Y para qué echas la caña entonces?.

   -Para que no me molesten mientras hablo con el rio.

   -Vale, ya me callo.

   -Que no es eso, hombre. Si pongo cebo, algún despistado pica y me rompe el silencio. Yo no vengo a pescar peces, vengo a pescar mañanas contigo. Además, es la excusa moral para estar aquí sin que nuestras mujeres nos manden a hacer recados. ¿O no?.

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28- 'Entre Palermo y Cefalú'

130,00 €

Acuarela A3

 

   O la estética de la imperfección.

   Cuando la pintura desgastada de tonos azules, blancos y ocres se pelan con gracia por la humedad y el viento marino.

   Cuando el revoque caído deja asomar la piedra volcánica, el ladrillo antiguo y la mampostería tradicional.

   Cuando la vida en los umbrales son puertas de madera envejecida que conviven con cortinas ajadas, redes de pesca y macetas oxidadas.

   Ausencia de artificio, resistencia al abandono parcial. Calles estrechas que huelen a salitre y a ropa tendida donde el tiempo parece haberse detenido en el siglo pasado.

   No son piezas de museo ni escenarios de películas, sino hogares marcados por el esfuerzo cotidiano de generaciones de pescadores.

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27- 'Kadakés'

200,00 €

Acuarela A3

 

   En busca del karma y de inspiración para nuevos cuadros, este verano aterricé en Kadakés. Me habían hablado tanto de ese aislamiento que logra una carretera infernal llena de curvas cerradas. Los locales, si queda alguno, defienden que es una "benedicció" porque frena el turismo de masas, pero luego el pueblo se llena tanto que no se puede ni caminar.

   La tramuntana, el viento místico que inspira a los artistas y les da un toque de genialidad o locura. Lo irónico es que, cuando sopla de verdad, no te deja ni pintar, ni pasear, ni mantener el caballete en pie.

   El rincón idílico donde Salvador Dalí encontraba la paz y la desconexión absoluta. Yo no logré ni encontrar aparcamiento en una de las experiencias más estresantes y menos pacíficas del verano.

   El espíritu bohemio, el alma marinera, hippie, alejada del materialismo. Casi necesito una hipoteca para pagarme un café en el paseo. De la pensión no puedo hablar porque para que me dieran una habitación tuve que firmar un acuerdo de confidencialidad.

   Y las fantásticas calas, playas sin arena. Son de piedras incómodas (caguls) que te destrozan la espalda si intentas tumbarte con una simple toalla.

   El año que viene me inspiro en la España vaciada.

 

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26- 'La zona Gris. El regreso'

150,00 €

Acuarela A3

 

   Cuarenta y siete años después de su llegada llegó de nuevo diciembre Las calles se inundaron de restallidos de color gris, de alegres tonadas evocando el espíritu navideño y el frío hacía mella en sus huesos. Acababa de jubilarse. Le comentó a Ingrid que ese año pasarían la Navidad en Viveiro, como siempre, pero que esta vez el viaje sería solo de ida. -Nuestras hijas tienen su propia familia y a mi me apetece quedarme con los amigos que parecen perdidos-. Ingrid le miró y movió la cabeza de arriba abajo -Te lo mereces Enten, esta vez el viaje al este será solo de ida-.

                        -----------------------------

   Eones atrás, cuando el mundo todavía era joven, durante la miseria que invadió la tierra de Estanislao, porque ha vuelto a ser Estanislao, aunque a Ingrid le siga costando pronunciarlo, una gigantesca sombra trajo dolor, desgracia y destrucción a su pueblo.

   Una profunda oscuridad embrujó los sueños de sus habitantes. Esa penumbra no tenía nombre, ni forma física, solo un destino, en el norte, muy al norte, donde el cielo y el mar casi se unen en el horizonte, bajo una furiosa nevasca gris.

   Ahora la oscuridad se ha disipado completamente en Viveiro y los pocos que quedan de su quinta cuentan historias, la mayoría de ellas inventadas o aumentadas, sin sobresaltos. Y el uno de noviembre visitan, antes del vermú, las piedras que guardan a los que no resistieron.

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25- 'La zona gris. Der Entenmuschel-Sammler II'

200,00 €

Acuarela A3

 

   El país del Gris era monótono, aburrido, y las horas cuando no trabajaba, que era casi nunca, pasaban lentas y grises. Pero un día Estanislao se cansó de aburrirse e intentó recuperar los colores. Pensó y pensó. Con sus ojos claros abiertos y con sus ojos claros cerrados. Durante el día gris y la noche más gris aún. En el verano gris y durante el gris invierno. En la gris primavera y en el aburrido otoño gris.

   Durante mucho tiempo nada cambió. Todo seguía igual en su casa gris, en su fábrica gris, en la taberna gris sentado frente a su gris cerveza. Hasta que un día recordó la retahíla que su abuela le soltaba cuando estaba aburrido y le pedía que le contara una historia. «yo no tengo historias que contarte pues mi vida es una vida de campo». «¿Qué es una vida de campo?». «Pues lo normal….levantarse, ordeñar la vaca, casarse, tener hijos». «Pero si quieres mas solo hace falta imaginación para sentirte bien. ¡Vamos! zagal, utilízala».

   Estanislao se puso a imaginar, a recordar los antiguos libros con colores. Durante días imaginó los cabellos dorados de sus hijas. Imaginó que vivían en esos libros. Mientras lo hacía, hundía sus dedos en la mata gris y espesa de sus propios cabellos.

   Y una tarde su pelo, repentinamente se volvió castaño claro, como de joven. Imaginó el mar y sus ojos se volvieron azules. Imaginó tomates rojos y sus labios se volvieron rojos. Pensó en sus ropas grises y las imaginó coloreadas, verdes, marrones, negras. Y los pantalones, camisas, chaquetas y abrigos se tiñeron del color imaginado. Los calcetines siguieron grises porque a Estanilao le resultaba imposible imaginar calcetines tan gruesos.

   Salió corriendo a mostrarles a sus hijas como podía ser el mundo. Esperaba que estas al verle con sus nuevas ropas saltaran de entusiasmo pero sus hijas le miraron impasibles con cara de bobas. Estanislao comprendió que no había conseguido nada y se prometió a si mismo dejar de beber.

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24- 'La zona Gris. Der Entenmuschel-Sammler I'

200,00 €

Acuarela A3

 

   Estanislao llegó hace años a un lugar muy lejano, Llegó en temporada de frío,  mediados de febrero, días de nieve. No conocía la nieve, porque en Viveiro no nieva. Lo más parecido a eso que había visto era el granizo que en ocasiones cae y que significa fiesta de hielo.

   Llegó a un país donde todo era gris: el cielo, el sol, los árboles, las casas... hasta la gente era gris. Al igual que todos los habitantes de aquella zona gris, la frutera no conocía los colores: El amarillo, tan amarillo, del limón. El verde, tan verde, de la berza. El morado, muy morado, de las moras maduras. El rojo, tan rojo, de los tomates.

   Lo mismo pasaba con la pescadera, el zapatero, la panadera… El único color que destacaba sobre el gris era el oxido de las grúas. Así que Estanislao, que estaba acostumbrado a valorar la vida por los olores y los colores, las pasaba canutas para no perder el juicio.

   Con el tiempo Estanislao prosperó en el trabajo y en los negocios. Conoció a una muchacha alemana, se casó y tuvo hijas. En aquel mundo tan gris, las madres grises leían cuentos grises a sus hijas grises. Su mujer no era una excepción pues las abuelas transmiten a las madres y las madres a las hijas de manera conservadora en todas partes.

   Las páginas de esos cuentos mostraban niñas grises con el pelo y los ojos grises, con la ropa gris. Las meigas eran grises y también las mariposas, las vacas y las gallinas.

   Estanislao recordaba haber visto en su niñez libros que contenían dibujos alegres y llenos de color, donde las niñas tenían el pelo castaño o rojo o dorado como la mies. Pero sus hijas grises no le creían ni una palabra. Decían que eran cosas de su padre, al que adoraban y perdonaban sus extravíos.

(cont.)

 

 

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23- 'La zona Gris. La llegada VI'

130,00 €

Acuarela A3:

 

   El sol se fue. Después de mi turno como estibador conseguí la limpieza del almacén a destajo. Trabajaba muchas horas pero mis ahorros, después de mandar parte a casa, crecían tanto que decidí subcontratar ese servicio con ayuda de dos polacos.

   Tuve problemas porque me pidieron papeles y debí buscar de quién y de dónde conseguirlos. Su costo, alto, me lo prestó un usurero conocido de Lupe, pero fue una buena inversión.

   Al cabo de un año, con la deuda saldada, los polacos volvían a su tierra. Lupe ya ejercía como mi consigliera y me obligó a comprarle su parte a mis socios -Antes de que caigan en malas manos- dijo. Una nueva deuda con el usurero. Y Lupe volvió a acertar.

   Dos años después contraté a un encargado, primo del usurero, con permiso para aceptar pequeños sobornos. Conseguí algo que no conocía, tiempo libre. Era estupendo disponer de ese tiempo y a la vez complicado saber disfrutarlo. Lupe también se encargó de eso con salidas nocturnas, algunas de parejas como la que hicimos con su marido y el novio de este. Me acostumbré a esa nueva rutina gracias a Lupe. Era genial.

   Hasta que conocí a Ingrid Engen. Lupe fue mi consigliera hasta su muerte. pero a partir de Ingrid Engen pasó a ser consigliera en la sombra, ¡Que remedio!.

   Me casé, tuve dos hijos, un suegro y una suegra, una casa en Cuxhaven donde era obligatorio ir los fines de semana, aunque hacía más frio que en Hamburgo. Metí a mis dos hermanos y a otro que vino después en la limpieza. Mi familia del pueblo vivía sin apuros y dejé pasar los años.

   Fueron buenos años. Yo formaba parte de la comunidad. Era respetado y la muerte de mis suegros añadió una nueva dimensión a mi empresa, la de tiendas de ultramarinos. Nunca dejé el puerto, eran contactos y la posibilidad de adquirir material difícil, ahora lo llaman Import/Export.

   Mis ingresos y gastos los llevaba un contable, invitaba a cerveza a mis paisanos y les ayudaba si podía. Tenía todo lo que necesitaba. Y a pesar de ello seguía queriendo volver. No sabía que Ingrid y las niñas iban a obligarme a quedarme durante muchos años.

 

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22- 'La zona Gris. La llegada V'

200,00 €

Acuarela A3

 

   Lupe aprovechaba las compras para aconsejarme, aunque a veces se le iban las manos en público y tenía que apartarme. Yo me cortaba un poco pero Lupe era imparable. Me dijo que así no me consideraría nadie. Sin hablar el idioma no vas a lograr nada. Primero ve a la escuela. Camina por esta misma calle diez minutos y encontrarás Caritasverband. Ahí dan clases de alemán y no te cobrarán nada.”

   Y así lo hice. En Caritasverband conocí a otros inmigrantes españoles como yo. Gracias a ellos me pude informar de papeleos, ayudas… además de hacer amigos que nunca olvidaría, buena gente.

   Salvo los días de compra las jornadas se hacían largas y en soledad. En Hamburgo los españoles somos minoría, y la mayoría de la población con la que interactuaba eran polacos. Pero entre primos, hermanos y sobrinos éramos suficientes para tirar p’alante.

(cont.)

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21- 'La zona Gris. La llegada IV'

130,00 €

Acuarela A3

 

   El sol lo vi por primera vez en la segunda semana de abril. Mis hermanos tenían miedo de que me atrapara la Anmeldung, que tenía la mala costumbre de pedir dinero a cambio de no detenerte. No me dejaron salir solo por mucho tiempo. Pero, como Lupe y yo teníamos turno de tarde y mis hermanos turno partido, aprovechábamos las mañanas para hacer la compra e intercambiar impresiones.

   Tardé muy poco en conocer la zona y a la gente del barrio, que me bautizaron como «Der Entenmuschel», aunque no habían visto un percebe en su vida. Pero enseguida lo acotaron a Enten. Los alemanes y los polacos son muy ahorrativos y con Enten me quedé hasta que volví a Viveiro.

(cont.)

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20- 'La zona Gris. La llegada III'

130,00 €

Acuarela A3

 

   Vino a recogerme a la frontera Lupe que libraba esa semana. Era la esposa de mi primo y había conseguido los papeles con la boda, aprovechando una ley que favorecía las parejas casadas en Alemania.

   -Ha nevado todo el día, acostúmbrate. El kraftomnibus-. -???-. -El coche de linea ¡pasmao!, tardó mas de lo habitual. ¿Has esperado mucho?-. No esperó mi respuesta. Esas palabras y un cálido abrazo fueron la bienvenida.

   Me revisó la maleta, la poca ropa que traía no serviría para el frío -dijo-. -Pasado mañana iremos a la Deutsches Rotes Kreuz a escoger lo imprescindible para las primeras semanas-.

   Partimos para Hamburgo en el kraftomnibus, palabra que jamás olvidaría porque cuando Lupe la pronunció su escote cordobés fue generoso. Era mi destino final, Hamburgo, no el escote de Lupe. Por cierto, treinta años mas tarde vi “Noche en la Tierra”, la vi muchas veces. Lupe había fallecido hacía cinco y cada vez que Benigni le hablaba al cura de los melones de su cuñada, aparecía Lupe en la pantalla.

   En el puerto de Hamburgo me habían conseguido un puesto, sin papeles, de estibador y un camastro en la habitación de mi hermano hasta que me apañará yo solo. Lupe me dejó en la pensión, me dio ánimos, dos besos y su dirección, dos calles más arriba, por si necesitaba ayuda.

(cont.)

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19- 'La zona Gris. La llegada II'

130,00 €

Acuarela A3

 

   Su día a día cambió drásticamente. Se acabaron las ventas de quesos en mercadillos, el marisqueo con los amigos, el huerto... A pesar de las recomendaciones de sus hermanos y lo hablado con sus padres su plan era módico, nada radical, cuidadoso. La ida era temporal y el regreso seguro.

   Era emigrar a Alemania solamente para trabajar y enviar dinero fresco a casa. Aguantar a que llegaran mejores tiempos.

   Mis padres vendieron sus alianzas para pagar el pasaje y con la maleta bien atada y sujeta llegué a Alemania donde solté en la pensión, dos días después, la única frase aprendida en ese idioma «Ich bin Estanislao».

(cont.)

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18- 'La zona Gris. La llegada I'

130,00 €

Acuarela A3

 

   Estanislao recuerda que cuando emigró a Alemania su familia se partió otra vez. De los ocho hermanos era el tercero en migrar. Los dos que le precedieron eran ahora el sostén económico de sus padres y hermanos pequeños.

   Ademas los viajes eran muy caros y, en su caso, indocumentado,si regresaba a su pueblo no podría entrar en territorio alemán de nuevo. Aceptaba que a lo mejor no los volvería a ver nunca y pasó a no ser ni de aquí ni de allá.

 

(cont.)

 

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17- 'La zona Gris. Prologo'

130,00 €

Acuarela A3

 

      Estasnilao Cantarrana, natural de Viveiro, tenía tres zonas de memoria delimitadas por el tiempo: la amarilla, la gris y la sepia tostada. La amarilla guardaba los recuerdos de la niñez, la adolescencia y las primeras veces de casi todo en su pueblo natal. La gris, la más extensa, recoge las vivencias como gastarbeiter en Hamburgo durante 47 años, donde trabajó, formó familia e hizo la travesía hasta la zona sepia tostada, la vigente, de vuelta en su tierra ya jubilado.

   En esta serie de pinturas que vendrán vamos a hablar solo de la gris, ya que la amarilla es muy pequeña y no muy clara con casillas reales o deseadas y la sepia tostada está sin terminar.

   Aún no sé en que formato lo haré, un cuento dividido en cuentitos parece accesible, ya veremos.

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16- 'AzulOscuroCasiNegro'

130,00 €

Acuarela: lámina (36x26 cm)

   AzulOscuroCasiNegro es un estado de ánimo, un futuro incierto, un destino que a veces no reconocemos, que dependiendo bajo qué luz, qué prisma y qué actitud se mire, cambia. Un color que nos recuerda que muchas veces nos equivocamos, y a veces las cosas no son como las vemos pero que aún así... nos sirve de refugio precisamente por eso.

 

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DISPONIBLE

15- 'Aquí no hay viejos'

130,00 €

Acuarela: lámina (36x26 cm)

 

Aquí no hay viejos

Solo nos llego la tarde.

Viejo es el mar y se agiganta.

Viejo es el sol y nos calienta.

Vieja es la luna y nos alumbra.

Vieja es la tierra y nos da vida.

Viejo es el amor y nos alienta.

Aquí no hay viejos

Solo nos llegó la tarde.

Benedetti

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14- '¡Scureza, Scureza ad Corpoló!'

130,00 €

Acuarela: lámina (36x26 cm)

 

   Apareció de la nada, atravesó las calles de la ciudad con el estruendo del motor bicilíndrico de su Frera y desapareció nuevamente en la nada. Y lo volvió a hacer, una y otra vez, porque en una vendetta no hay final, no hay principio y cuando los hay mejor que estén cerca uno del otro.

Yo me acuerdo.

 

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13- 'En algún lugar del mar Negro'

50,00 €

Acuarela: lámina (36x26 cm)

 

   La inundación del mar Negro es la hipótesis científica que supone el desbordamiento del antiguo mar Mediterráneo sobre el antiguo mar interior que ocupaba el actual espacio del mar Negro, abriéndose el actual estrecho del Bósforo. Habría tenido lugar hacia el 5600 a.C. y presumiblemente habría tenido importantes repercusiones sobre la protohistoria del Antiguo Oriente Próximo y el Mediterráneo oriental, incluso pudo haber estado en el origen del relato bíblico del diluvio universal.

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VENDIDO

12- 'Ibiza oscura'

20,00 €

Pastel: lámina (40x60 cm)

 

   En un rincón del Mediterráneo hay una isla mimada por el Sol que el mundo conoce como la isla blanca. Cuentan que todo está hecho a imagen y semejanza de esa claridad: su suelo calizo, la ropa de sus habitantes y la cal de sus edificios. Acérquense a una tierra así con precaución porque tanta luz puede llegar a deslumbrar a quien la mire hasta convertirla en una isla negra.

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DISPONIBLE

11- 'El caparazón de los Tortuga'

50,00 €

Acuarela: lámina 26x36 cm

 

   Nosotros nunca pensamos en emigrar sino en echar raíces. Mi padre nos narraba los sufrimientos a los que los emigrantes eran sujetos durante su estancia en Alemania. Deseaba evitarnos el dolor que él mismo sintió al llegar a una tierra donde no se hablaba el castellano y donde se vivía frío, hambre y discriminación. Reconocía las ventajas económicas de ser trabajador inmigrante en Alemania  pero estaba también sensibilizado del “precio de sangre” que se debía ofrendar a cambio.

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10- '38°42′N y 1°27′E.'

50,00 €

Acuarela: lámina 26x36 cm

 

- El muelle es como las rocas; está aquí y nadie lo toca - dijo el anciano.

- El muelle está más cerca del cielo que de la tierra - dijo una mujer.

- Tú no sabes donde empieza el cielo - dice el turista americano.

- Cinco metros sobre mi mano levantada, señor, y el muelle cuatro - dice un joven del pueblo.

- El muelle es nuestro - se enojó el americano.

- Eso no nos lo había dicho nadie hasta hoy  - de nuevo dice el viejo.

- Porque es nuestro y nosotros lo hemos comprado - sigue el turista que saca un papel de la cartera.

- ¡Miren! - empezó a gritar.

- En el papel estaba escrito: - Quien posee este documento tiene el derecho de quitar el muelle y llevarlo donde quiera.

-  El muelle dejará de ser útil si lo desmantelan- dice el joven.

-  Pero será nuestro. Y alégrense que les dejamos el resto del pueblo.

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9- '55°51′40″N 4°15′00″O'

100,00 €

Acuarela: lámina 26x36 cm

 

   Hans Muller, hijo único y tardío de un matrimonio de burgueses alemanes encontró refugio personal y espiritual en la secta católica de Munich, en la que acabó colaborando activamente. Fue condenado a muerte y quemado en la hoguera, en el espectacular auto de fe del 21 de mayo de 1599. 

 

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DISPONIBLE

8- 'Torrecoso'

50,00 €

Acuarela: lámina 26x36 cm

 

   Nadie sabe donde está Torrecoso aunque lo más probable es que sea parte de la Toscana oculta. Sus habitantes no saben la verdadera identidad de sus padres porque una antigua maldición recae sobre la ciudad. Solo los que descifran el jeroglífico de “Los ojos de Julieta” pueden detenerla y que sus hijos puedan reconocerlos.

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7- '¿Qué ocurrió entre mi abuelo y tu abuela?'

50,00 €

Acuarela: 26x36 cm

 

– ¿Tres horas para almorzar?

– Sr. Ambruster… Aquí no nos vamos corriendo a la cafetería a comernos un bocadillo con un refresco. Aquí vamos piano, piano. Cocinamos nuestra pasta, luego le echamos queso, bebemos vino y amamos.

– Entonces, ¿qué hacen por las noches?

– Volvemos a casa a ver a nuestras esposas.

 

Avanti

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DISPONIBLE

6- 'Le crêpier'

20,00 €

Acuarela: lámina 26x36 cm

 

   El 2 de febrero no es sólo el Día de la Marmota. En Francia se celebra la festividad de La Candelaria, La Chandeleur en francés, si bien en el país vecino se conoce popularmente como el Día de la crêpe. Este día es tradición que familias y grupos de amigos se reúnan en sus casas para cocinar crêpes. También es muy habitual que los escolares hagan lo mismo en los colegios.

   Para tener suerte todo el año, la tradición también manda que se cocinen las crêpes sujetando en la mano que queda libre una moneda de oro (o en su defecto, una moneda cualquiera), que protegerá a la familia de la falta de dinero durante todo el año. Mientras tanto, con la otra mano se maneja la sartén y se voltea la crêpe en el aire, intentando que vuelva a caer entera en la sartén. Cada miembro de la familia tiene que participar cocinando por lo menos una crêpe.

 

 

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5- 'Al caer la noche'

100,00 €

Auarela: lámina 26x36 cm

 

   Es de noche, estoy solo en casa, las luces apagadas, sentado frente al laptop. De repente, ¡algo cruje sobre mi cabeza! Se me ponen los pelos de punta. Me doy la vuelta bruscamente y miro hacia el interior de la habitación. Veo algo negro y del tamaño de un balón de fútbol, volando a toda velocidad. Me asusté mucho. Me levanto de un salto y enciendo la luz. Resultó ser un murciélago. Pasan el rato en el ático, y este se coló por un hueco en el techo del cuarto de baño (hacemos una remodelación allí). Lo agarré, muy pequeño, le abrí las alas, pareció un monstruo. Lo dejé volar.

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4- 'Le tour d'Alexandre III'

50,00 €

Acuarela: lámina 26x36 cm

 

   Al caer perdí sin duda el conocimiento. Sólo recuerdo dos ojos que me miraban y el último vaivén de la bicicleta, como si una enorme nodriza me acunara en sus brazos. Cerré los párpados, vagué por mundos desconocidos. Después un pitido ensordecedor en el oído me devolvió a la realidad: el encuentro duro de la tierra. Después nada me comunicaba con esa tierra, salvo la sensación de una hoguera que se apaga y deja la ceniza gris parecida al silencio. Solo los ojos que me miraban seguían conectándome con la vida.

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3- 'La guerra 2024'

50,00 €

Acuarela: lámina 26x36 cm

 

   A lo mejor resulta que las guerras nos gustan mucho, porque si no fuera así, quizá no habría habido tantas. Si no se pueden evitar, por lo menos despojémoslas de esas falsas capas de honor, gloria y patriotismo en las que vienen envueltas y que a tantas gentes engañan. Empleemos las armas para alertar de sus mentiras y de toda esa pomposidad con la que lo obviamente nefasto se presenta a nuestros ojos como heroico.

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VENDIDO

2- Alcázar del Rey

20,00 €

Acuarela: lámina (26x36 cm)

 

   Del pueblo de mis padres solo podrían haber escrito ellos. Desgraciadamente eso ya es imposible.

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1- 'Apeadero'

50,00 €

Acrílico: lienzo (26x36 cm)

 

   Estaba demasiado lejos de cualquier sitio y no podía permitirse otros cuatro años de retorno recorriendo reinos en guerra. Soltó el caballo y en el apeadero más próximo cogió un tren mercancías. Al llegar a la puerta de Palacio donde le esperaba la princesa, el soldado trompeta se marcó un Luis Armstrong, y el vigilante de la puerta, moviendo las caderas sin poder evitarlo, le abrió paso.

   La princesa, fue escuchar la trompeta y sin dejar de babear, como posesa, se lanzó a recibir al soldado: ¡Ya ajustaremos cuentas!, dijo, ¡los he visto más rápidos…! 

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