25- 'La zona gris. Der Entenmuschel-Sammler II'
Acuarela A3
El país del Gris era monótono, aburrido, y las horas cuando no trabajaba, que era casi nunca, pasaban lentas y grises. Pero un día Estanislao se cansó de aburrirse e intentó recuperar los colores. Pensó y pensó. Con sus ojos claros abiertos y con sus ojos claros cerrados. Durante el día gris y la noche más gris aún. En el verano gris y durante el gris invierno. En la gris primavera y en el aburrido otoño gris.
Durante mucho tiempo nada cambió. Todo seguía igual en su casa gris, en su fábrica gris, en la taberna gris sentado frente a su gris cerveza. Hasta que un día recordó la retahíla que su abuela le soltaba cuando estaba aburrido y le pedía que le contara una historia. «yo no tengo historias que contarte pues mi vida es una vida de campo». «¿Qué es una vida de campo?». «Pues lo normal….levantarse, ordeñar la vaca, casarse, tener hijos». «Pero si quieres mas solo hace falta imaginación para sentirte bien. ¡Vamos! zagal, utilízala».
Estanislao se puso a imaginar, a recordar los antiguos libros con colores. Durante días imaginó los cabellos dorados de sus hijas. Imaginó que vivían en esos libros. Mientras lo hacía, hundía sus dedos en la mata gris y espesa de sus propios cabellos.
Y una tarde su pelo, repentinamente se volvió castaño claro, como de joven. Imaginó el mar y sus ojos se volvieron azules. Imaginó tomates rojos y sus labios se volvieron rojos. Pensó en sus ropas grises y las imaginó coloreadas, verdes, marrones, negras. Y los pantalones, camisas, chaquetas y abrigos se tiñeron del color imaginado. Los calcetines siguieron grises porque a Estanilao le resultaba imposible imaginar calcetines tan gruesos.
Salió corriendo a mostrarles a sus hijas como podía ser el mundo. Esperaba que estas al verle con sus nuevas ropas saltaran de entusiasmo pero sus hijas le miraron impasibles con cara de bobas. Estanislao comprendió que no había conseguido nada y se prometió a si mismo dejar de beber.
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