27- 'Kadakés'
Acuarela A3
En busca del karma y de inspiración para nuevos cuadros, este verano aterricé en Kadakés. Me habían hablado tanto de ese aislamiento que logra una carretera infernal llena de curvas cerradas. Los locales, si queda alguno, defienden que es una "benedicció" porque frena el turismo de masas, pero luego el pueblo se llena tanto que no se puede ni caminar.
La tramuntana, el viento místico que inspira a los artistas y les da un toque de genialidad o locura. Lo irónico es que, cuando sopla de verdad, no te deja ni pintar, ni pasear, ni mantener el caballete en pie.
El rincón idílico donde Salvador Dalí encontraba la paz y la desconexión absoluta. Yo no logré ni encontrar aparcamiento en una de las experiencias más estresantes y menos pacíficas del verano.
El espíritu bohemio, el alma marinera, hippie, alejada del materialismo. Casi necesito una hipoteca para pagarme un café en el paseo. De la pensión no puedo hablar porque para que me dieran una habitación tuve que firmar un acuerdo de confidencialidad.
Y las fantásticas calas, playas sin arena. Son de piedras incómodas (caguls) que te destrozan la espalda si intentas tumbarte con una simple toalla.
El año que viene me inspiro en la España vaciada.
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