ESCENAS URBANAS
Acuarela (36x26 cm)
En el Arco del Teatro, pórtico del barrio chino que se abre sobre la Rambla, unos lisiados pedían caridad a los juerguistas que iban a Villa Rosa: gitanos de Hostafrancs, señoritos de Pedralbes que se acercaban para olvidarse de la tabarra del Liceu, provincianos por descubrir el vicio o turistas de poca monta deseosos de ver broncas de celos. Esto último era la especialidad de la casa que Miguel Borrull servía con especial maestría. Una gitana, un cliente, un supuesto novio, celos, hombría, riña, griterío y una amenazante navaja de muelles.
El local olía a mala vida desde su acceso por una puerta de cristal que daba paso al guardarropía y a una primera barra donde se servía buen jamón. Pasado el guardarropía había una sala pequeña con una columna donde eran frecuentes los corrillos y una sala grande con un escenario. El piso de arriba se utilizaba para consumir cocaína.
Tenía el morbo de una ligera falta de confort, la suciedad en aparente descuido y un cuerpo de baile donde las gitanas poseían el punto justo de mala educación para no molestar demasiado.
El Villa Rosa tenía enfrente el prostíbulo Madame Petit, y al lado, la tienda de gomas La Japonesa, famosa entre otras cualidades por la variedad de lo que ahora llamamos dildos.
La llegada de la República en 1931, le llevó a una época brillante y de desmadre. La guerra civil a ser un local de la CNT/FAI y con la dictadura se impuso la bebida de garrafa y las peleas nocturnas. Villa Rosa se convirtió en un burdel donde Carvalho mató al sicario que cosió a puñaladas a una prostituta embarazada, amiga de Charo. Un fracaso que jamás se perdonó porque acabó con la única pista que le llevaba al miserable que estaba detrás.
Acuarela: lámina (36x26 cm)
CONCIERTOS, SOMBRAS XINESCAS, TÍTERES.
CERVECERÍA, CABARET, RESTAURANTE… A pesar de que el servicio era esmerado y Pere Romeu se esforzaba en complacer a los concurrentes, la cocina de Els Quatre Gats dejaba mucho que desear, las raciones eran siempre una pura ilusión del espíritu, a juego con su clientela, pero el cabaret-restaurante no se abrió para proporcionar grandes beneficios ni para convertirlo en un ateneo gastronómico.
LOS HABITUALES... El plato fuerte de Els Quatre Gats eran las tertulias, que además no exigian propina. En una atmósfera entre humos, absenta y solapas extravagantes, un poeta declamaba versos ininteligibles sobre la decadencia del alma o un pintor defendía que el lienzo estaba obsoleto si no se manchaba con la angustia del existencialismo más puro o.… Los habituales,modernos malnutridos, estaban convencidos de que su mediocridad era un vanguardismo incomprendido que cambiaría la historia antes de que llegara la cuenta de la cena. Los otros, los que pagaban antes de irse, daban lustre al local, Picasso, Gaudí, Torres García, Opisso, Albéniz….
LAS SEÑAS DE IDENTIDAD… En Els Catre Gats el alcoholismo y la sífilis eran señales de distinción, imprescindibles si querías ser alguien entre sus mesas pintadas de rojo. A los tertulianos que no padecían de ellas se les escuchaba, pero no se les hacia ni caso. Algo parecido a los románticos que pasaban de los treinta..., eran simples impostores.
EL FINAL: La fiesta duró seis años, del 1897 al 1903, durante los cuales el local vivió uno de los cambios de siglo más fecundos como una aventura embriagadora y, como toda embriaguez, acabó con una larga resaca, con la traición de los contertulios, disgregados en otras tendencias y otras latitudes.
Acuarela: lámina (36x26 cm)
Cabau era un farmacéutico que fue a casarse con una doncella del clan Agut, dueños del famoso restaurante de la calle Gignàs, que era frecuentado por artistas, escritores e intelectuales varios.
Un día de 1962, tras una bronca con su suegro Agustí, decidió vender la farmacia y abrir en un callejón, al lado del Agut, su propia casa de comidas: el Agut d´Avinyó. Cabau no sabía freír un huevo, pero era un entusiasta de la buena mesa.
Iba a la Boquería cada mañana con pajarita y canotier. Allí era el rey, enamoraba a las vendedoras y convertía aquel amasijo de comida, gritos y pestilencia en una especie de corte real. Fue el perfecto senyor de una Barcelona sucia, imprevisible, levantisca, obrera e ilustrada. Una ciudad con disociación estructural armónica, como el mismo Cabau.
En 1984, Cabau se separó de su mujer y del Agut d´Avinyó, que estaba a nombre de ella. Se hizo payés y siguió yendo a la Boquería, ya no para comprar sino para vender. Allí, el 31 de marzo de 1987, después de saludar a todo el mundo y, en pleno centro del mercado, se suicidó. Fue como un último homenaje a la ciudad que le gustaba, la de antes, la que tenía ratas en sus playas. Quizá porque no fue capaz de adaptarse a la que asomaba o porque ya no encontraba ese invento humano que llamamos persona.
Acuarela: lámina (36x26 cm)
Un grupo de niños, refugiados sirios, están paseando por Barcelona de manos de una estudiante voluntaria de Bellas Artes. A su paso por La Pedrera dos de ellos cuchichean y empiezan a reírse. La monitora les mira muy seria, pero el cuchicheo y las risas se propagan por toda la fila en un periquete.
-¿Qué ocurre, qué os hace tanta gracia?- Los niños se miran unos a otros, dudando. Al final, como ven que la señorita no lo va a dejar pasar, el que inició la chufla confiesa.
-J’ai dit à Ahmed: “Mon tío Youssef construit así des casas cuando il est borracho”.
-¿Tu tío?
-Oui, c’est el albañil del Ayuntamiento et le meilleur client de la taverne de la place.
-Pues el que hizo esta casa no bebía, era modernista.
El niño sonríe de oreja a oreja, dando a entender que eso lo aclaraba todo -Ah ! Ce sont donc els modernistes qui posent ladrillos sans beber comme s'ils étaient bebidos- Y todos los niños levantaron las manos a la vez gritando: “Quand je serai grand, je veux aussi être modernista… Je veux aussi être modernista… modernista… modernista… modernista… … …”.
Acuarela (lámina 36x26 cm)
Gaudí era el típico esotérico ultra que hacía edificios con columnas torcidas, arcos desiguales y requiebros satíricos..., y la gente lo flipaba... !!!!.
Era un genio, según él mismo. Sus proyectos podrían parecer geometrías caprichosas propias de una sobredosis de desvaríos pero lo cierto es que sus estructuras tienen la forma óptima para las cargas que están soportando… !!!!.
En el círculo de amigos de Gaudí solo cabían tíos listos de la buena sociedad, el poeta Joan Maragall, el obispo Grau, el jesuita Ignacio Casanovas, el abogado Martí Trias... Fuera de ese círculo, desdén absoluto. Cuando construyó la casa Batlló, por ejemplo, no quiso burlarse del edificio sino de sus pomposos inquilinos, aplastados porque no sabían observar la luz y también de los que observaban desde la calle, aplastados porque la luz les cegaba el hambre.
Gaudí nunca fue friki, como mucho un tío raro, pero poco. Su evolución metafísica: Liga Espiritual de la Virgen de Montserrat… Modernidad… Abstracción... Geometrización... Tranvía... "¡Dios mío, Dios mío!" demuestra que nunca rompe un circulo que siempre gira dentro del mismo seno.
¡¡¡ Cosas de Gaudí !!!
Acuarela: lámina (36x26 cm)
«-¿Qui us la fa la barraca, en Domènech, en Gaudí ó en Puig y Cadafalch?» le pregunta un xabolista a un creisen recién llegado a las laderas de Montjuïc. -«Encare no estich ben decidit… El que resulti premiat en el concurs de edificis y fatxadas». En 1905 la preocupación en los arrabales de Barcelona era a quien encargar la barraca. Había enfrentamientos encarnizados entre los partidarios de uno o de otro arquitecto, cuyo único punto en común era la devoción que sentían los tres por Sant Jordi, santo que nunca existió en realidad. Fue una “local fake new” del siglo V que con el paso del tiempo marcó la tendencia modernista de la ciudad de los pistoleros... ¿Y cómo fue?.
Primera parte: A lo largo de los ocho siglos siguientes la paparrucha “Sant Jordi” fue cambiando y allá por el siglo XIII, en la “Leyenda Dorada” de Vorágine, se añadieron dos nuevos bulos a festejar en los siglos venideros: «Que era caballero y que mató a un dragón».
Segunda parte: Tras su publicación se empieza a difundir esta hazaña en las redes de antes (voceros, trovadores, pregoneros, conventos de siervas, edictos...) y en el siglo XV Sant Jordi le mueve la silla a Sant Martí y ocupa el puesto de patrón de Catalunya.
Epilogo: Sant Martí era mas de a pie que Sant Jordi, mas de gente de paz y objetores de conciencia que de dragones imaginarios. Sin ese golpe de estado santoral, la manzana del Passeig de Gràcia seguiría rodeada de turistas y puestos de pijerías, pero con forma de Arco Iris porque como todo el mundo sabe “Entre sant i sant, una paret hi manca”.
Acuarela: lámina (36x26 cm)
Se dice que Felipín el Bueno contaba chistes para aumentar la fe de sus seguidores, una especie de Eugenio pero sin gafas y sin humo. Un día que había pleno de asistencia quiso acabar con una mala costumbre que se había adueñado de la feligresía.
-Saben ese de una mujer chismosa que se confesó conmigo el otro día... Iba a echarle la filípica pero recapacité a tiempo. Hija mía, ve al mercado, compra una gallina, desplúmala en la plaza y tráela aquí. La chismosa regresó con la gallina desplumada muy contenta porque con ello creía perdonados sus pecados. Ahora ve y recoge todas las plumas de la plaza. La chismosa torció el gesto bastante confundida -¡Es imposible padre, el viento las llevó!. -Así son los chismes hermana; una vez dichos, no se pueden recoger.
La chismosa asintió agradecida y, después de besarme la mano, salió corriendo a contarles a sus vecinas el cuento de la gallina desplumada.
Acuarela: lámina (36x26 cm)
Nicomedes Méndez ha pasado a la historia del barrio Gótico por ser el inventor de la versión catalana del garrote vil. La peculiaridad del modelo ideado por Méndez es que, además de asfixiar, machacaba la médula espinal. Este catalanista de pro, afable y amante de los pájaros fue titular de la Audiencia Territorial de Barcelona en el Palau de la Inquisició entre 1877 y 1908, tiempo durante el cual dio muerte a 58 sentenciados. Era un funcionario ejemplar.
Nicomedes se convirtió en el maestro de ceremonias de un espectáculo que tenía un publico fiel y ávido de nuevas emociones. La función se hacía de día, en el Pati dels Corders de la cárcel de la Reina Amàlia. Se presentaba al reo vestido de negro, con un capellán, los testigos y las cofradías religiosas como teloneros. Y tuvo su pico de audiencia con Santiago Salvador, autor del atentado en el Liceu.
En 1908 el garrote se trasladó a la Modelo, sin público, y Nicomedes le perdió el gusto al oficio.
Acuarela: lámina (36x26 cm)
Qué había detrás de esos hombres y mujeres que, maleta al hombro llegaron un día a Barcelona con la intención de volver a ser visibles.
Que había detrás de esa gente que en los primeros meses, a duras penas, resistieron en pensiones baratas.
Qué había detrás de esa crisis que hizo más ricos a los ricos y obligó a los más pobres a abandonar sus casas.
Qué hay detrás de los intereses o la desidia de los demás, de la gente de a pie que los sigue considerando una especie de poca monta, de las empresas que abusan, de los caseros usureros.
“Tortugas”… “Tortugas” que a pasitos cortos se van haciendo con un hueco para que sus hijos tengan una oportunidad y que, sin pretenderlo, desempolvan la caspa de la gente de bien de toda la vida.
Acuarela: lámina (36x26 cm)
El negocio del jaenés consistía en que todos los camacus que se apiñaban en el bar los domingos al vermut, percibieran claramente la locura de los demás pero ninguno la propia… Además lo reducido del local le ahorraba gastos de limpieza y mobiliario.
Acuarela: lamina (A3)
La gente de Vallecas no tenía otra cosa que la unidad de fortaleza. Estábamos muy unidos y había mucha gente que hacía política unida
Carboncillo: (35x50 cm)
Venían sin trabajo ni dinero para iniciar una nueva vida. Compraban un terrenito a vendedores sin escrúpulos, que les mostraban un plano y un número, firmaban un contrato simple de compraventa y a pagarlo a plazos y construir como fuera con sus propios medios.
Acuarela: lámina(26x36 cm)
Aunque muchos que hoy pasean por sus calles, que se reúnen en sus bares y que duermen en sus viviendas, no sepan. Fue el esfuerzo y el tesón de sus padres lo que logró transformar el barrio, transformar nuestras vidas… Aquí está mi barrio.
Acuarela: lámina(26x36 cm)
Éramos gente orgullosa del barrio, con un sentimiento cercano entre nosotros. Las casas estaban abiertas a todo el mundo, las calles eran de los niños…
Acuarela: lámina(26x36 cm)
Carecían de agua corriente en sus humildes viviendas, con lo que diariamente hacían un recorrido en busca de agua a las fuentes, algunas de ellas a bastante distancia. Este trabajo, generalmente se lo asignaban a los niños y a algunas mujeres.
Acrílico: lienzo(27x35 cm)
El “indulto” al Tío más famoso de España
El ayuntamiento madrileño en el año 2010 anunció que el famoso cartel no desaparecería de la Puerta del Sol y explicaba que la Ciudad de Madrid no había ‘indultado’ a una marca comercial, sino “al Tío más famoso del España”: Tío Pepe, el histórico anuncio luminoso instalado en 1935 en el número 1 de la Puerta del Sol.
Su autor, Luis Pérez Solero, supo humanizar una botella de Jerez con una simple chaquetilla, una guitarra y un sombrero. Y lo acompañó con una frase que resume la esencia del producto: Sol de Andalucía embotellado.
Acrílico: lienzo (40x60 cm)
Están en casi todos los barrios. Muchos heredaron los puestos y los conocimientos de sus padres. Escuchan historias de romances como Eugenia a la que a veces le toca hacer de psicóloga de sus clientes, que le cuentan la historia de cada ramo, o le piden consejos sobre cómo quedar mejor haciendo un regalo.
Da gusto ver a los hombres que caminan por la calle con un ramo de flores. Lo comenta señalando al treintañero que hace unos segundos, en su puesto, se fue asegurando: “Con esto voy a quedar bien”. "Y mira, camina a la par de su amigo y no le da vergüenza. En cada puestito de estos hay muchas historias..."
Acrílico: lienzo(27x35 cm)
El cine Gimeno fue un cine histórico en Puente de Vallecas, ubicado en la actual Avenida de la Albufera, popular entre 1914 y los años 20, no solo para proyecciones sino también para mítines obreros y eventos sociales, destacando por su nombre y siendo un punto clave en el ocio temprano del barrio antes de su clausura y posterior demolición.
Acrílico: lienzo(27x35 cm)
Noviembre de 2030. La poderosa Tyrell Corporation ha creado, gracias a los avances de la ingeniería genética, un robot llamado Nexus 6, un ser virtualmente idéntico al hombre pero superior a él en fuerza y agilidad, al que se dio el nombre de Replicante. Estos robots trabajan como esclavos en las colonias exteriores de la Tierra.
Después de la sangrienta rebelión de un equipo de Nexus-6, los Replicantes fueron desterrados de la Tierra. Brigadas especiales de policía, los Blade Runners, tienen órdenes de matar a todos los que no han acatado la condena. Pero a esto no se le llamaba ejecución, se le llamaba "retiro". Tras un grave incidente, el ex Blade Runner Rick Deckard es llamado de nuevo al servicio para encontrar y "retirar" a unos replicantes rebeldes.
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