19- Barcelona Negra 1 'Carvalho y el flamenco asesino'

DISPONIBLE
130,00 €

Acuarela (36x26 cm)

 

   En el Arco del Teatro, pórtico del barrio chino que se abre sobre la Rambla, unos lisiados pedían caridad a los juerguistas que iban a Villa Rosa: gitanos de Hostafrancs, señoritos de Pedralbes que se acercaban para olvidarse de la tabarra del Liceu, provincianos por descubrir el vicio o turistas de poca monta deseosos de ver broncas de celos. Esto último era la especialidad de la casa que Miguel Borrull servía con especial maestría. Una gitana, un cliente, un supuesto novio, celos, hombría, riña, griterío y una amenazante navaja de muelles.

   El local olía a mala vida desde su acceso por una puerta de cristal que daba paso al guardarropía y a una primera barra donde se servía buen jamón. Pasado el guardarropía había una sala pequeña con una columna donde eran frecuentes los corrillos y una sala grande con un escenario. El piso de arriba se utilizaba para consumir cocaína.

   Tenía el morbo de una ligera falta de confort, la suciedad en aparente descuido y un cuerpo de baile donde las gitanas poseían el punto justo de mala educación para no molestar demasiado.

   El Villa Rosa tenía enfrente el prostíbulo Madame Petit, y al lado, la tienda de gomas La Japonesa, famosa entre otras cualidades por la variedad de lo que ahora llamamos dildos.

   La llegada de la República en 1931, le llevó a una época brillante y de desmadre. La guerra civil a ser un local de la CNT/FAI y con la dictadura se impuso la bebida de garrafa y las peleas nocturnas. Villa Rosa se convirtió en un burdel donde Carvalho mató al sicario que cosió a puñaladas a una prostituta embarazada, amiga de Charo. Un fracaso que jamás se perdonó porque acabó con la única pista que le llevaba al miserable que estaba detrás.