20- Barcelona Negra 2. 'Carvalho y las patatas a la riojana'
Acuarela (36x26 cm)
NO ES GRACIOSO QUE A UNO LO ASESINEN POR TAN POCA COSA.
Llevo dos días preguntando por Carvalho entre el Raval y el Barrio Chino, con la angustia de saber que si Montalbán lo encuentra antes que yo estoy acabado. El personal, o no me contesta o me manda a tomar por culo.
Al fin me doy de bruces con Bromuro, el limpiabotas y confidente del detective. Está en la plaza Real con su armadura de ex-caballero legionario, tomando un vino y una tapita de calamares. Cuando me acerco a su mesa levanta la vista “remain suspicious”, como diría mi colega Shakespeare. Le digo que pinto novelas y busco a Carvalho para contratarle como protagonista de una de ellas.
-¿Para qué? -balbucea entre un amasijo de plásticocalamar y unos dientes mellados.
-Quiero entrevistarle para que salve mi carrera de escritor.
-¿Te estás quedando conmigo? Tu no eres Montalbán-. Se levanta, coge la caja de lustres y se caga en la legión, la División Azul, el general Muñoz Grandes, los chivatos y los plumillas de tres al cuarto, antes de desaparecer entre callejones.
Entro a una taberna y veo a Bogey, relleno de bourbon, tarareando el ronco “As times goes by”. Entonces recuerdo que Carvalho era el colmo del refinamiento posmarxista y decido ir al grano –Perdone, me podía indicar donde sirven el mejor orujo helado o un 'marc' de champagne decente-. Bogey eructa, se tambalea y cae a plomo.
Al final Montalbán lo encontró antes y yo tuve que conformarme con compartir con Charo unas patatas a la riojana cocinadas por Biscuter.
-Charo ¿tu crees que Carvalho bebe por estética?
-No, yo creo que Pepe bebe por lo que bebe todo el mundo.
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