12- Oficios 9. 'Soldador surrealista'

DISPONIBLE
150,00 €

Acuarela (36x26 cm)

 

   Lleva 22 años en “Chapa e hijo”, de modo que la mañana en que el portón azul no se abre, se sorprende un poco. Dentro se oye el zumbido de las máquinas. Golpea con los nudillos y alguien pregunta. -¿Quién es?

   -Arrieta. Del turno de las 6. -No hay ningún Arrieta en el turno de las 6. -Hace 22 años que soy Arrieta en el turno de las 6. -Aquí figura un Arrieta en el turno de las 10, pero tiene permiso. -Ese soy yo -concede Arrieta-. Vuelvo del permiso. -No puedes volver del permiso si todavía no te fuiste. Usa tu tarjeta y déjame en paz que es mi día libre.

   Arrieta saca del bolsillo una tarjeta que no había visto nunca «Válida únicamente para quien ya esté dentro». Se queda mirándola hasta que entiende que no hay nada que entender. Entonces busca otra entrada. Rodea el taller y halla la puerta de servicio, que está abierta de par en par. El taller es el de siempre. Su torno lo espera con una barra de acero encima, y junto a la barra una orden de trabajo con su nombre. “Fabricar un agujero. Dimensiones: las del agujero”.

   Arrieta la sujeta al husillo y lo rebaja hasta que está perfecto. El encargado, Chapa Jr., se acerca, lo gira entre los dedos, lo examina y frunce el ceño. -Está mal. Tiene metal alrededor. Yo pedí el agujero. -Pero el agujero está adentro -le explica Arrieta-. Sin el metal no tendría dónde estar. -Ese es el problema de los obreros -suspira Chapa Jr.-: siempre confunden el agujero con lo que lo contiene. Rehágalo, y esta vez sáquele el metal.

   Arrieta vuelve al torno. Rebaja las paredes hasta que no queda nada entre sus manos. Chapa Jr. se acerca, examina la nada y aprueba el trabajo. -Por fin un agujero sin defectos-. Y le entrega un sobre con la paga mas un plus.

   Esa noche, al llegar a casa, su mujer le pregunta cómo le ha ido. -Bien -dice Arrieta tirando la tarjeta encima de la mesa-. Mañana entro a las seis. -¿Y cómo vas a entrar, si la tarjeta solo sirve para quien ya entró?

   Arrieta le sonríe -No te preocupes, ya me apaño. -Vale. Venga. A la mesa que he preparado tu plato favorito.

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