11- 'La última noticia'
Acuarela A3
La yaya María era, ante todo, una abuela presumida que en las tardes de verano iba a sentarse al mismo banco de la plaza a charlar con sus vecinas.
Siempre que salía se ponía su carmín, su colorete y esas colonias antiguas de Myrurgia que rellenaba en la droguería del barrio.
Sus amigas desaparecieron y la yaya quedó sola en el banco leyendo la prensa gratuita. Luego llegó el deterioro, el quedarse dormida hasta que alguna conocida la devolvía a su casa.
Antes de morirse dejo claros sus últimos deseos: que la maquillaran, que la enterraran con su marido; que no la dejáran sola hasta la sepultura y que lleváramos a la tumba de su hijo uno de los ramos de flores de su entierro.
Un año mas tarde remodelaron la plaza y quitaron su banco, pero a María, después de ver cumplidos sus cuatro deseos, ya todo le importaba una higa.
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