9- 'Breve encuentro'
Acuarela: lámina (36x26 cm)
Después de una vida gastada en los bares, había perdido el gusto a charlar con desconocidos. Cuando quería beber me sentaba solo en la esquina de la terraza de un bar donde nadie me conocía. La última vez se sentó en mi mesa un extraño. No alcé la vista, no me interesaba, pero, por la voz, calculé que debía de tener mi edad.
-¿Qué le gusta? -preguntó
-El boxeo. Los toros.
-Las corridas de toros son crueles.
-Sí, cuando se pierde todo resulta cruel.
-Pero el toro no tiene ninguna oportunidad.
-Nadie la tiene.
-Es usted muy negativo. ¿Cree en Dios?
-En su clase de Dios, no.
-¿Pues en qué clase?
-No estoy seguro.
-Yo he ido a la iglesia desde antes de tener uso de razón.
No contesté.
-¿Puedo invitarle a una cerveza?
-Desde luego.
Llegaron las cervezas y el camarero que había oído la conversación dijo -Este es un bar decente. Aquí no se admiten gilipollas. Les echamos a patadas.
Y volvió a desaparecer. Notaba su presencia a mi espalda. Alcé la botella y vertí la cerveza en el vaso, la bebí,
-Ese hijo de puta es negativo -dijo el extraño- Odia a la gente.
Terminé la cerveza, pedí otras. Y el extraño se sumergió en un monologo sobre los hijos de puta. Por fin, hacia la una, se marchó.
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