3- 'Doña Reme'

DISPONIBLE
50,00 €

Acuarela (36x26 cm)

 

   La escuela no me pareció una escuela cuando entré la primera vez. Ni tarima, ni pizarra, ni pupitres. Sólo grandes tableros apoyados en borriquetas en las que se comía de vez en cuando. Cuando llovía se llenaba de barro. Como la puerta se atrancaba las gallinas la utilizaban de corral. Al fin y al cabo existía porque vino un señor de la cápital y dijo que a partir de ahora era obligatoria... y se fué.

   El alcalde trajo una escoba de raices para que la barrieramos todos los días antes de empezar, seis o siete libros del Ayuntamiento, creo que uno era el registro civil y nos dejó bien claro que él no quería lios, que si volvía el señor de la cápital teniamos que decir que estabamos muy contentos con la escuela.

   El cura por su parte aportó unos cuadernillos de rezos con una estampa de la Virgen. De cada libro no había más que un ejemplar asi que nos apretujabamos sobre él.

   Y luego llegó Doña Reme, de la cápital, pero de otra que estaba más lejos aún. Empezó pidiendo de puerta en puerta cualquier cosa que estorbara, herramientas, mesas, sillas, piedras de pizarra, tableros… cualquier cosa.

   Los vecinos cuando las llevaban a la escuela y veían la cara agotada de esa anciana, que junto a la chiquillada del pueblo, intentaban transformar aquel batiburrillo en una escuela, les daba apuro, porque Doña Reme además de saber un montón de poesía, cuentas, paises… era una magnifica <apurista> que convertía a los vecinos en colaboradores a tiempo parcial.

   Doña Reme era la única del pueblo que enviaba y recibía cartas. Supongo que así fué como consiguió que enviaran, también desde la cápital, libros escolares, cuadernos, tizas, lápices de colores y hasta una estufa de leña...y la escuela se convirtió en una escuela.

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