17- Barcelona Modernista 5. 'Els Quatre Gats'
Acuarela: lámina (36x26 cm)
CONCIERTOS, SOMBRAS XINESCAS, TÍTERES.
CERVECERÍA, CABARET, RESTAURANTE… A pesar de que el servicio era esmerado y Pere Romeu se esforzaba en complacer a los concurrentes, la cocina de Els Quatre Gats dejaba mucho que desear, las raciones eran siempre una pura ilusión del espíritu, a juego con su clientela, pero el cabaret-restaurante no se abrió para proporcionar grandes beneficios ni para convertirlo en un ateneo gastronómico.
LOS HABITUALES... El plato fuerte de Els Quatre Gats eran las tertulias, que además no exigian propina. En una atmósfera entre humos, absenta y solapas extravagantes, un poeta declamaba versos ininteligibles sobre la decadencia del alma o un pintor defendía que el lienzo estaba obsoleto si no se manchaba con la angustia del existencialismo más puro o.… Los habituales,modernos malnutridos, estaban convencidos de que su mediocridad era un vanguardismo incomprendido que cambiaría la historia antes de que llegara la cuenta de la cena. Los otros, los que pagaban antes de irse, daban lustre al local, Picasso, Gaudí, Torres García, Opisso, Albéniz….
LAS SEÑAS DE IDENTIDAD… En Els Catre Gats el alcoholismo y la sífilis eran señales de distinción, imprescindibles si querías ser alguien entre sus mesas pintadas de rojo. A los tertulianos que no padecían de ellas se les escuchaba, pero no se les hacia ni caso. Algo parecido a los románticos que pasaban de los treinta..., eran simples impostores.
EL FINAL: La fiesta duró seis años, del 1897 al 1903, durante los cuales el local vivió uno de los cambios de siglo más fecundos como una aventura embriagadora y, como toda embriaguez, acabó con una larga resaca, con la traición de los contertulios, disgregados en otras tendencias y otras latitudes.
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