17- Barcelona Modernista 'Mercat Boqueria'
Acuarela: lámina (36x26 cm)
Cabau era un farmacéutico que fue a casarse con una doncella del clan Agut, dueños del famoso restaurante de la calle Gignàs, que era frecuentado por artistas, escritores e intelectuales varios.
Un día de 1962, tras una bronca con su suegro Agustí, decidió vender la farmacia y abrir en un callejón, al lado del Agut, su propia casa de comidas: el Agut d´Avinyó. Cabau no sabía freír un huevo, pero era un entusiasta de la buena mesa.
Iba a la Boquería cada mañana con pajarita y canotier. Allí era el rey, enamoraba a las vendedoras y convertía aquel amasijo de comida, gritos y pestilencia en una especie de corte real. Fue el perfecto senyor de una Barcelona sucia, imprevisible, levantisca, obrera e ilustrada. Una ciudad con disociación estructural armónica, como el mismo Cabau.
En 1984, Cabau se separó de su mujer y del Agut d´Avinyó, que estaba a nombre de ella. Se hizo payés y siguió yendo a la Boquería, ya no para comprar sino para vender. Allí, el 31 de marzo de 1987, después de saludar a todo el mundo y, en pleno centro del mercado, se suicidó. Fue como un último homenaje a la ciudad que le gustaba, la de antes, la que tenía ratas en sus playas. Quizá porque no fue capaz de adaptarse a la que asomaba o porque ya no encontraba ese invento humano que llamamos persona.
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