14- Barcelona Modernista 'Illa de la Discòrdia'

DISPONIBLE
130,00 €

Acuarela: lámina (36x26 cm)

 

   «-¿Qui us la fa la barraca, en Domènech, en Gaudí ó en Puig y Cadafalch?» le pregunta un xabolista a un creisen recién llegado a las laderas de Montjuïc. -«Encare no estich ben decidit… El que resulti premiat en el concurs de edificis y fatxadas». En 1905 la preocupación en los arrabales de Barcelona era a quien encargar la barraca. Había enfrentamientos encarnizados entre los partidarios de uno o de otro arquitecto, cuyo único punto en común era la devoción que sentían los tres por Sant Jordi, santo que nunca existió en realidad. Fue una “local fake new” del siglo V que con el paso del tiempo marcó la tendencia modernista de la ciudad de los pistoleros... ¿Y cómo fue?.

   Primera parte: A lo largo de los ocho siglos siguientes la paparrucha “Sant Jordi” fue cambiando y allá por el siglo XIII, en la “Leyenda Dorada” de Vorágine, se añadieron dos nuevos bulos a festejar en los siglos venideros: «Que era caballero y que mató a un dragón».

   Segunda parte: Tras su publicación se empieza a difundir esta hazaña en las redes de antes (voceros, trovadores, pregoneros, conventos de siervas, edictos...) y en el siglo XV Sant Jordi le mueve la silla a Sant Martí y ocupa el puesto de patrón de Catalunya.

   Epilogo: Sant Martí era mas de a pie que Sant Jordi, mas de gente de paz y objetores de conciencia que de dragones imaginarios. Sin ese golpe de estado santoral, la manzana del Passeig de Gràcia seguiría rodeada de turistas y puestos de pijerías, pero con forma de Arco Iris porque como todo el mundo sabeEntre sant i sant, una paret hi manca”.

 

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